
Me lo dicen hace algún tiempo atrás y os aseguro que jamás me lo hubiera creído.
Como me iba a poder imaginar que no volvería a ver Gibraltar cada mañana al despertar, que en vez de escuchar "picha" escucharía "pijo"...
Quién me iba a decir a mí que mi nueva vida se encontraba a 600 kilómetros de la tierra que me vio nacer.
Y pasan los días y ya son dos meses los que llevo aquí, en mi nueva vida.
Referente a las nuevas ilusiones, gran parte de la culpa la tienen unos ojos verdes cargados de deseos, igual que los míos, aunque los míos sean marrones...
En definitiva, las bases de esta nueva vida son;
Una familia con dos hermanos.
Una ciudad, Cartagena.
Y una mirada... una cartagenera.